TESTIMONIOS

Casos atendidos

L. P. M. (22 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

Recuerdo unos eventos en mi primer grado de primaria, viví distintos actos de discriminación por parte de mis compañeros de clase. Como burlas sobre mi vestimenta, mi aspecto físico y sobre todo por mi cabello rizado que me hacía resaltar en el colegio. Un día decidí contarle sobre ello a mi mamá y ella confrontó a uno de los niños que me molestaban y eso redujo las burlas por un tiempo, pero luego siguieron molestando. Los papás de los niños que me molestaban consideraban que lo que hacían sus hijos solo eran bromas de niños, pero ellos no entendían cómo me sentía.

Un caso más reciente fue en el trabajo que también pasé un episodio de discriminación por parte de un compañero que se refirió negativamente al color de mi piel y a mi cabello.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

D. C. B. (23 años)

Distrito: Los Olivos (Lima)

A inicios del mes de julio de este año me mandaron a un punto exacto por trabajo y decidí ir en un transporte público, en micro para ser más preciso. Subí al carro, pagué mi pasaje y busqué un asiento porque estaba un poco cansado, encontré un asiento vacío al lado de una señora y decidí sentarme. Sin embargo, noté incomodidad en la señora, me miró extraño, como con cierto temor, como si ella pensará que en cualquier momento pudiera hacerle algo, como si fuera delincuente.

Por obvias razones, no tengo datos de la señora ya que no lo creí necesario. Lo que sí puedo comentar es que en un principio la situación me fue indiferente incluso lo tomé como algo «normal» y no le presté atención, pero luego, me hizo sentir decepcionado.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

M.R.H. (17 años)

Distrito: La Molina (Lima)

Durante mi primaria pasé algunas situaciones desagradables en mi escuela. Por lo general, por genética mi voz es un poco más grave, lo que fue motivo de burlas para varios, pues recuerdo que de chiquita mis amigos del colegio me fastidiaban por mi voz más grave en comparación a las de mis amigas, quienes tenían una voz más suave.

Esa situación llegó a tal punto que yo incluso dejé de hablar tanto como antes porque me decían que tenía una voz fea, era una experiencia que no fue bonita para mí porque sentía que había creado un complejo por los comentarios y burlas que había estado recibiendo. Esos recuerdos aún me provocan tristeza y en parte enojo por la impotencia de no haber podido hacer nada.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

J.C.R.A (23 años)

Distrito: Ate (Lima)

Recuerdo un evento que pasó en tiempo de pandemia. Fue en un espacio público, había quedado en salir con unos amigos y fuimos a un restaurante para poder conversar tranquilos y pasar un buen momento. Yo me encontraba con una bolsa y una cajita dentro de ella, ya habíamos terminado de comer, listos para pagar el consumo e irnos, cuando nos levantamos para ir y pagar la cuenta de nuestra mesa, escuché murmullos de la mesa que estaba al lado. Los de la mesa se quedaron mirándome y logré escuchar lo que susurraban: “Mira, no sabía que aquí también ingresaban ambulantes».

A pesar de no haber recibido este comentario de manera directa, sí fue obvio que era sobre mí. Fue una situación molesta y muy frustrante por no poder hacer nada en ese momento.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

E.M.S. (48 años)

Distrito: Jesús María (Lima)

Recuerdo cuando estaba en la escuela, dentro del colegio de la policía nacional. Este hecho sucedió con el General y director de la institución, quien hacía su vuelta de rutina por las aulas. Sucedió que el director llegó a nuestra aula y realizó una pregunta que yo opté responder ya que yo era el jefe del salón, a lo que este se dirige al profesor diciendo «No le hagas caso” mientras me silencia exclamando “Siéntate, siéntate son más de las 12» en tono burlón. Luego, me preguntó nuevamente por mi apellido, burlándose, a lo que yo no me quedé en silencio y le respondí con sorna «¿A caso le gusta mi apellido?». Obviamente me sentí muy molesto y ofuscado, por lo cual reaccioné de ese modo, sin embargo no sabía cómo accionar ante situaciones como esas.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo, brindando informó sobre las entidades legales a las cuales puede acudir en casos similares y se invitó a participar de los talleres. 

 

C.G.S. (24 años)

Distrito: Pueblo Libre (Lima)

Yo soy extranjero, pero estoy radicando en Perú desde hace varios años, por ello recuerdo haber vivido algunas experiencias discriminatorias, en especial durante mi primer año de estadía en el país. Por ejemplo, cuando iba al mercado o a tiendas pequeñas a comprar algún producto e incluso al movilizarme, en varias ocasiones me cobraron con montos elevados.

En otras ocasiones, al escuchar mi acento he recibido un trato diferenciado en algunos establecimientos, llegando al punto de no querer atenderme, haciéndome sentir mucha molestia y enojo, pero a la vez impotencia al no saber qué hacer ante estas situaciones.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante situaciones similares.

C.O.L.F (25 años)

Distrito: San Martín de Porres (Lima)

Fui testigo de un acto de discriminación hacia mi primo. Él tenía un ensayo y yo lo acompañé, cuando terminó, mi primo y sus amigos quisieron ir a comprar una torta y nos dirigimos a un supermercado. Cuando se acercaron a pagar los miraban con cierto rechazo y pasó que a pesar de que no había cola, ninguno se disponía a tendernos hasta que al final cuando nos atendieron, esa atención fue de mala gana y nosotros ya nos sentíamos muy incómodos.

Pero lo peor fue cuando quisimos salir del supermercado, pues al querer salir de la tienda la seguridad se puso en estado de alerta, pues a pesar de solo tener la torta los paró y les revisó todo al punto de abrir la mochila que tenían.

Mi primo no se lo permitió y tuvo una discusión con el de la seguridad, llegaron a pedir el libro de reclamaciones y no se lo quisieron dar. Llegó el encargado y les pidió disculpas, pero el mal rato en esa tienda fue demasiado e insistimos con la queja en el libro de reclamaciones.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

M.L.F. (42 años)

Distrito: Pueblo Libre (Lima)

En el mes de octubre del 2022 fui a comprar a Sodimac, una gran ferretería con productos de construcción. Estaba llevando varios productos en un coche, cuando veo que delante estaba una niña de 4 años sola caminando por la tienda y que si no me daba cuenta podía haberle hecho daño, entonces vi a sus padres despreocupados y les dije que cuidaran a su hija, a lo que el padre molesto me echó la culpa, yo insistí pidiendo que tuvieran cuidado por lo peligroso del lugar, pero el señor airado me empezó a lanzar insultos racistas, por lo que me defendí. Sin embargo, el señor continuó con los insultos, yo quise tirarle una cachetada, pero solo rocé su mejilla, él se enojó mucho y llamó a la encargada de la tienda exagerando todo y afirmando que arrollé a su hija con el coche, yo conté lo que realmente había sucedido, a lo que el señor amenazó diciendo que me haría daño, continué pidiendo apoyo a la encargada pero solo me decía que lo deje así y “no sea tonta”. Luego el señor cumplió con su amenaza y me golpeó por la espalda con un palo, no supe como defenderme y solo lloré, los trabajadores lo separaron de mi y dejaron que se fuera sin siquiera pedir sus datos.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señaló las acciones legales posibles ante esta situación, también se facilitaron los documentos necesarios para entablar la denuncia.

 
M.B.G. (17 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

Estoy en mi último año del colegio y he vivido situaciones de bullying desde que inicié mi secundaria. Recuerdo que durante los primeros años de secundaria sentía el racismo por parte de mis compañeros. Sin embargo, últimamente me he sentido más vulnerada por los docentes de mi escuela, en una ocasión una profesora me tocó los senos y dijo que había ido “calata” a la clase por haber usado un bividi. Otra situación fue cuando mi tutor me dijo que era agresiva, además me han juzgado en base a los típicos estereotipos que se atribuyen al pueblo afroperuano. Me he propuesto no tolerar más actos racistas y defenderme, aunque luego me sienta mal por ello.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

 

T.A.O.G. (21 años)

Distrito: Independencia (Lima)

Cuando estaba en el colegio molestaban mucho a una compañera por su color de piel y por su apellido, era una situación de todos los días. Recuerdo que en una ocasión el profesor no llegó a la clase, entonces tuvimos unas horas libres para hacer tareas o conversar, pero mis compañeros aprovecharon el momento para volver a molestarla, ella nunca respondía, solo se quedaba sentada en su lugar tímidamente y avergonzada, pero ese día no soportó más y se quedó llorando a un lado tratamos de acercarnos pero ella poco a poco comenzó a alejarse de los demás, su autoestima se vio muy dañada.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

L.D.B.S.C. (19 años)

Distrito: San Juan de Lurigancho (Lima)

Desde que me autoidentifiqué como afrodescendiente y decidí no alisar mi cabello afrorizado, he tenido problemas para encontrar trabajo. En las entrevistas de trabajo que tuve en mi localidad me han tratado con indiferencia y en algunos casos me insinuaron que mejor sería que me cortará el cabello o lo alisara.
Es tanta la presión que he sentido, que he pensado hacer lo que me dicen, porque la necesidad es grande y el daño emocional lo es aún más. Recuerdo que una vez logré conseguir un trabajo, pero la dueña era muy indiferente y me gritaba diciendo que debía trabajar como negro. Nunca conté lo que me hacía pasar la dueña y tampoco denuncié lo ocurrido, siento que no tendré justicia porque muchas veces hasta la misma policía me ha discriminado.

Nota: Este caso, fue derivado para atención del Área psicológica. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

M.C.L.F. (38 años)

Distrito: San Martín de Porres (Lima)

Esto sucedió hace poco, cerca de las fiestas de fin de año fui a hacer mis compras a una tienda comercial conocida, pero al salir de la tienda me detuvieron y solicitaron que abriera mi mochila, a pesar de que yo tenía los productos en mi mano y que no se lo habían pedido a otros que también tenían mochilas y bolsas sin productos en la mano, no se los solicitaron.
Cabe aclarar que no había sonado ninguna alarma, y lo que normalmente hacen es solo revisar las bolsas de compra y la factura. Esa situación me molestó mucho, por lo cual realicé mi reclamo en la tienda y con ese documento, fui a hacer mi denuncia a la comisaría, por la discriminación que pasé.

Nota: Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres. Este caso, fue derivado para atención de Asesoría legal.

A.F.C.J. (25 años)

Distrito: El Agustino (Lima)

Cuando era niña mi mamá me llevó al McDonald’s del parque Kennedy, entonces mientras ella compraba yo esperaba en esos juegos para niños que había en aquella época. Pasó que un trabajador pensó que yo era una niña de la calle, preguntándome si tenía mamá, me quiso sacar del lugar, felizmente llegó mi madre y corrí hacia ella, el trabajador lejos de disculparse se hizo el desentendido.

Siempre me  pregunté, por qué de entre los cinco niños que estábamos jugando en el lugar, pensó que yo era una niña de la calle. Hoy en mi mi adultez puedo reconocer ese hecho como un acto de racismo, yo era la única niña negra en el lugar, la única que no encajaba con el fenotipo de clientes que asistían a ese lugar era yo y como mi madre no es una mujer afroperuana, entonces asumió que la niña afro que ven jugando tiene que ser de la calle.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante situaciones similares.

M.L.F. (38 años)

Distrito: Jesús María (Lima)

Recuerdo un hecho muy impactante para mí, sucedió cuando fui de espectador a un programa de televisión en el canal 9, en ese entonces tenía 16 años. Ocurrió que estando sentado hice un mal movimiento y se me cayeron las llaves del bolsillo hacia las gradas, por eso tuve que agacharme para recogerlas, cuando casualmente choqué con un señor quien era blanco y rubio, a lo que reaccionó intentando patearme, diciendo “sal de aquí negro de mierdx”. 

Esa fue la primera vez que me discriminaron por mi color de piel por lo que me sentí muy frustrado y avergonzado, pero principalmente me sentí inseguro y con miedo. Actualmente continúo sintiendo temor de no encajar, esto se ha transformado en una inseguridad  que de adolescente me avergonzaba mucho y considero que ha afectado mi personalidad.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante situaciones similares.

E.G.Q.O. (21 años)

Distrito: San Martín de Porres (Lima)

Mi hermano está comenzando su preparación preuniversitaria en una academia muy conocida, por lo cual lleva el curso de razonamiento verbal. Sucedió que este mes, en una de sus clases el profesor de este curso les dió un material con una lectura claramente racista a los alumnos, la cual considero innecesaria debido a la naturaleza del curso. Esa situación fue muy incómoda para mi hermano y se sintió indignado al leerlo, apenas se sintió mejor se contactó conmigo y con mi madre, tratamos de comunicarnos con la academia, pero no recibimos respuesta.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

N.A.J.R.  (19 años)

Distrito: San Martín de Porres (Lima)

Recuerdo que desde que me fui a mi primer día de clases noté que mi color de piel era muy distinto al de los otros niños que estaban en mi aula, desde ese día empezó todo, me empezaron a poner sobrenombres, mis compañeros me evitaban, no querían juntarse conmigo, recuerdo que en una ocasión me molestaron muchísimo hasta el punto de hacerme llorar. Durante la escuela he sentido una mezcla de emociones negativas, en su momento me sentí triste, enojada, con vergüenza e incluso con miedo.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

D.M.C.M. (17 años)

Distrito: San Juan de Miraflores (Lima)

Fue por un largo periodo, recuerdo muchas situaciones de discriminación escolar pero mi mente a preferido bloquear la mayoría. Recuerdo un evento en especial, un día sentada en el patio de mi escuela se estaban presentando algunos escritores, más exactamente poetas,en medio de una de las presentaciones escuché a una niña completamente desconocida diciendo «¿Qué haces en el colegio? deberías de andar vendiendo algo en la calle, ve y anda a hacer turrón ,Tomasa» Nadie dijo nada, estaba alrededor de toda la escuela, ni mi propia hermana ni mis mejores amigas dijeron algo yo era una persona muy introvertida y no supe qué hacer.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

J.F.C.M.  (19 años)

Distrito: San Martín de Porres (Lima)

En el colegio me pasaron dos situaciones fuertes en general, pero me molestaban diariamente, esa situación no paró, me molestaban por que soy negro y tengo las mejillas rojas, me llamaban negro rocoto y me molestaban diciendo que me parecía al mono cesar, además de molestarme por mi sobrepeso de ese entonces, siendo una situación de todos los días. Mis compañeros no paraban de decirme que por ser negro soy horrible, esas situaciones me causo complejos con mi rostro, tuve muchas malas experiencias por las miradas raras y el rechazo de parte de los grupos de amigos que no querían estar conmigo, pasé por mucha soledad debido a mi apariencia.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se invitó a participar de los talleres.

M.S.S.R. (24 años)

Distrito: Villa María del Triunfo (Lima)

Estaba con mi familia comprando en Oechsle cuando me acerqué a pagar a la caja con mi papá y la señorita nos atendió con una mala actitud, tardaba mucho al atendernos  y además a pesar de que mi papá pagó con tarjeta débito esta le exigió varias veces que mi papá le diera su DNI, ante ello mi papá pregunta el motivo de esto, porque ese documento no lo piden con una tarjeta de débito, sino con las de crédito. la cajera solo se cerró en que era una política de la empresa. Pero luego vimos cómo al lado nuestro una señora (blanca) pasó a pagar antes de nosotros porque nos cerramos en no dar el DNI y a ella no se le pidió su documento.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

S.A.C.L.  (26 años)

Distrito: Villa María del Triunfo  (Lima)

En horario de clase un docente universitario indicó que todos los negros se dedicaban al hurto y al malvivir. No lo dijo hacia mí, pero yo era la única persona afro del salón. Cabe mencionar que este no era un tema de clase ya que el curso era de fotogrametría. Solo soltó el comentario hacia todo el salón. Me quedé sorprendida de su comentario y no pude prestar atención al resto de la clase tratando de descifrar porque dijo lo que dijo, me sentí impotente al no poder decir nada por la situación de poder que tenía el docente. Este no ha sido el primer o último caso de racismo que he sufrido o presenciado, pero si el que más me impactó por ser un docente universitario el que lo provocó.

 

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap.

A.M.P.C. (30 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

Hace un par de años, en mi centro de trabajo, el jefe de un área diferente a la mía, cada vez que me veía hacía «bromas» sobre mi cabello o sobre lo que yo iba a hacer. Decía frases como “¿Qué has traído?, ¿Has traído mazamorra o arroz con leche?” y se reía, era una situación bastante incómoda debido a su cargo superior, pues es más difícil enfrentar la situación. También hacía comentarios sobre mi cabello, por ejemplo cuando lo peinaba hacia arriba me decía: “te traigo el huesito para ponerlo”. Cuando me retiré tuve la oportunidad de hablar directamente con esta persona, se disculpó y me dijo que en realidad nunca se había cuestionado el hecho de que eso podía ser insultante y humillante para mí y me recalcó lo beneficioso de habérselo dicho porque no se lo habían comentado nunca antes.

Nota: Este caso fue atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

B.R.A.S.  (21 años)

Distrito: San Martin de Porres  (Lima)

He vivido el racismo desde que soy muy pequeña y con el tiempo lo he ido notando mucho más, cuando entraba en un centro comercial con mi mamá, el guardia de seguridad nos quedaba mirando como si fuéramos a robar algo, incluso nos pedían revisar nuestras compras, pero no lo hacían con los demás clientes, es así que no me daba cuenta del racismo, pero con el pasar de los años fui notando y diferenciando. Un punto clave para comenzar a ser activista, fue lo que viví en el colegio, se metían con las características físicas de mi cuerpo, denuncié el hecho en mi colegio e incluso ante la UGEL, pero no hubo respuesta inmediata y el caso fue invisibilizado.Ahora ya cuento con los medios y conocimientos para seguir el caso y poder darle el final que siempre quise, pues cuento con las voces y el apoyo para denunciar este tipo de hechos.

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido tanto por el Área psicológica, como por el Área Legal de Aslap.

B.N.A. (18 años)

Distrito:   (Lima)

Soy una mujer afroperuana y he pasado por muchas situaciones de racismo, una de estas y la que más me duele fue cuando tenía 6 años. Estaba en el colegio y quería jugar vóley con los demás niños, pero ellos me decían: “no, tú no puedes jugar porque eres negra y vas a ensuciar mi pelota y porque tu cabello tiene piojos”. Mi cabello es ruloso y debido a las burlas yo lloraba y me sentía mal. Mi solución era lacearme el cabello y así viví 3 años de mi vida, todo cambió cuando conocí asociaciones afroperuanas y centros culturales donde me hicieron ver la importancia de sentirte orgullosa de tu cabello, de tu voz, de tu ascendencia, esto fue lo que me motivó a decir orgullosamente que soy afroperuana y afrodescendiente y espero que en un futuro se logre eliminar completamente el racismo. 

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

D.T.B.  (25 años)

Distrito:    (Lima)

Cuando estaba en el colegio, me hacían bullying por tener el cabello crespo, no me daba cuenta de cómo repercutía eso en mi identidad hasta que crecí y cumplí 18 años. Comencé a adentrarme en el feminismo, lo cual ayudó a autoidentificarme como afroperuana. Logré entender que lo que yo viví no fue solo bullying, sino una expresión de racismo que nos afecta fuertemente a las afroperuanas, pues sufrimos de una doble violencia, por ser negras y por ser mujeres, esto en conjunto con el cumplimiento de estándares de belleza globalizados: el ser rubia, delgada, con una nariz respingada, el cabello lacio y todo lo que tiene que ver con lo blanco, afectan mucho más cuando eres una niña. El tema del cabello es muy importante, aunque puede parecer un tema trivial, en realidad es algo que nos afecta bastante e influencia en nuestro proceso de autoidentificación  como afrodescendientes.

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.

G.C.T. (19 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

Desde pequeña creía que algo en mí estaba fallando, soy afroperuana y es notorio por mi cabello, pero algo que también era notorio era mi voz. Con amistades, en el colegio, hasta cuando iba a pasear, yo quería crear lazos de confraternidad con otras personas, pero las personas se burlaban o alejaban de mí por mi voz, consecuencia de ello es que mi personalidad se volvió muy cohibida, por un tiempo pensé que yo realmente era así, pero luego me di cuenta que era por culpa de las personas y lo que me decían, dejé que esos malos comentarios me chocaran internamente y tardé buen tiempo para darme cuenta que yo no soy el problema, es el rededor, es lo que piensan y entendí que eso no debe afectarme. Surgieron otras formas de mostrarme, como es el baile, pero mi voz también es importante, es muy válida, esta inseguridad era lo que me hacía una chica que se encerraba en el pensamiento de lo que parecía ser yo, pero que era todo lo contrario.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

R.M.  (30 años)

Distrito:    (Lima)

Una compañera de trabajo una vez me dijo: “¿Por qué no te laceas? se te vería más bonita, más ordenada, con el cabello lacio, se te vería mejor”. Siempre recuerdo ese comentario, pues afirma que el cabello crespo no es bonito, las personas piensan que es desordenado. Por mucho tiempo usé varios tratamientos químicos, hasta que llegó un momento que dije: «no, basta ya de esconder mi cabello» y es ahí donde decidí pasar la transición, cortarme el cabello y aceptarlo tal como es. Actualmente yo trabajo en la industria farmacéutica, han sido empresas bastante inclusivos, no he tenido este problemas de discriminación por raza o género, sin embargo, en el entorno amical, siempre han habido comentarios desatinados, pero personalmente creo que cuando uno sabe lo que es y el valor que tiene como ser humano y persona, son cosas que se deben tomar como de quien viene, pues así como llegan, se van.

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.

Y.L.S.F. (22 años)

Distrito: Ate (Lima)

Cuando estaba en primaria he sido molestada constantemente por mi cabello. Habían compañeros que decían que debía sentarme atrás, porque adelante estorbaba cuando estaba con el cabello suelto o con una cola, porque mi cabello es afro. A mi me molestaba que me dijeran eso, era muy incomodo pasar por esa situación una y otra vez y que me repitieran siempre que mejor debería lacearme. Además ahora continúan molestándome, cada vez que me hago trenzas señalan que me parezco a Ozuna. 

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.,

L.Z.M.  (22 años)

Distrito:  Mala (Cañete)

Esto me pasó en el trabajo, había salido con un grupo de compañeros y se refirieron a mí con apodos como, Eva Ayllón, Bartola, o peor aún, diciendo que yo era color cucaracha o color puerta. Si bien no soy de las personas que le afectan mucho lo que le dicen y me da igual, si te pones a pensar, puede que yo lo tome normal y no me afecte, pero hay personas que sí porque son más sensibles y se sienten mal con estas actitudes. No hay conciencia acerca del respeto hacia las personas afrodescendientes.

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.M

S.C.G. (33 años)

Distrito: Villa El Salvador (Lima)

Cuando postulaba a un trabajo en Miraflores para una clínica la cual no recuerdo el nombre, se veía que era un lugar en el que solo ingresaba gente blanca, no sabía eso hasta que llegué y sentí la mirada incómoda de las personas que estaban allí, pues fueron muy cortantes para la entrevista, me decían: “ya, ya se hizo esto, ya te puedes retirar”, a raíz de eso supe que no resultaría lo del trabajo. Otro episodio que tuve fue en un trabajo donde estuve por lo menos 3 años, la jefa hacía comentarios como: ”tus manos son muy delicadas o pequeñitas para ser una mujer negra” o “has quedado embarazada, tu hijita puede ser la mascota del consultorio”, yo era activista en ese entonces, pero si yo dejaba de trabajar, iba a pasar precariedad porque dejar un trabajo y saltar a otro no es cosa fácil, puedes quedarte meses sin trabajar y eso afecta la economía tanto de tu hija como de tu familia, por lo que debía tolerar ciertos comentarios racistas para poder tener ingresos y poder mantener a mi familia.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

A.B.L.S.  (20 años)

Distrito:  San Vicente (Cañete)

Desde que tenía 8 años he recibido comentarios sobre mi cabello. Creo que es algo que muchos afrodescendientes a lo largo de nuestra vida tenemos que afrontar. Cuando era pequeña en el colegio siempre me hacían esa comparación con Eva Ayllón, pero no en forma de halago, sino con intenciones de minimizarte, de forma despectiva. Entonces, me hacían esa comparación y, como eres una niña, se generan ciertos complejos, incluso tener la idea de querer alisarlo o plancharlo. Esa es una experiencia que he tenido de discriminación, realmente como era por parte de otros niños, hasta cierto punto lo he llegado a entender porque realmente solo repiten lo que otras personas o los adultos en sus entornos dicen. Entonces, ahora que estoy más grande y estoy más consciente de mis raíces, de mi realidad y de que mi cabello realmente no es desalineado, sino es muy bonito, ya lo he asimilado y he podido superar esa situación, pero creo que hay muchas personas que enfrentan cosas más difíciles. 

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.

K.M. (35 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

Hace cuatro años, en mi búsqueda de empleo como contadora, experimenté una situación que me marcó. Durante la entrevista de trabajo, pude percibir cómo mi apariencia física, específicamente mi color de piel y cabello, se convirtieron en un filtro subjetivo para evaluar si era adecuada para el puesto. Fui objeto de miradas y gestos que dejaron claro que se estaban haciendo juicios superficiales sobre mí. A pesar de haber estudiado y tener experiencia laboral, la atención que recibía estaba enfocada más en mi apariencia que en mi capacidad profesional. Fue chocante darme cuenta de que mi valor como contadora estaba siendo juzgado por criterios irrelevantes, en lugar de ser evaluada de manera objetiva y justa. Sentí cómo la discriminación se apoderaba del proceso de selección, anulando mis logros y cualidades, y relegándome a un estereotipo impuesto por prejuicios sociales arraigados.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

W.C.S.  (29 años)

Distrito:  San Juan de Lurigancho (Lima)

Cuando tenía tan solo 10 años, en la familia de mi mamá, pasó algo que no podré olvidar. Recuerdo claramente un día en que uno de mis tíos maternos me llamó «negra» de una manera despectiva e hiriente. Mi madre, quien es de tez blanca al igual que el resto de mi familia cercana, también presentaban una apariencia diferente a la mía. Por ello, esa palabra hiriente me hizo sentir diferente, cuestionándome sobre mi identidad y pertenencia a mi propia familia. Me sentí vulnerable y confundida, preguntándome por qué alguien cercano a mí me había tratado de esa manera. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la importancia de la empatía y el respeto hacia los demás, sin importar su apariencia física o cualquier otro aspecto superficial, porque puede dañar la identidad de una persona.
 

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.San Juan de Lurigancho

 
O.P.G.  (22 años)

Distrito:  Rimac (Lima)

Durante mi etapa en la primaria, en mi centro de estudios, mis compañeros y compañeras solían molestarme constantemente debido a mi color de piel y la forma de mi cabello. Esta situación me generaba mucho enojo, molestia e incluso ira, ya que me sentía injustamente juzgada y discriminada por algo que estaba fuera de mi control. A pesar de que me quejaba con la profesora, ella no le tomaba la debida importancia al problema. Esta actitud me hacía sentir frustrada e insegura en mi escuela, ya que parecía que no había un lugar seguro donde pudiera expresar lo que sentía y me pasaba.
 

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.

J.F.  (35 años)

Distrito:  Surco (Lima)

Estaba estacionado afuera del local donde mi esposa daba clases de danza y habían dos carros delante de mi, una camioneta y un auto. Un hombre, que aparentemente era el encargado de seguridad, se acercó y me pidió que me moviera del lugar. Le expliqué que estaba esperando a mi esposa y señalé que habían dos carros estacionados delante de mi, cuyos dueños eran de tez blanca y me pareció raro que solo me pidieran a mi que me moviera, por lo que le señalé que si los otros autos se movían, yo también lo haría. Sin embargo, el hombre de seguridad no insistió en que me moviera, era obvio que la situación tenía que ver con mi fenotipo, era un claro trato diferenciado.

Nota: Este caso pasó por el triaje respectivo, siendo atendido por el Área psicológica de Aslap.

psicológica de Aslap.

M.P.T.L. (27 años)

Distrito: Pueblo Libre (Lima)

Recuerdo un hecho en particular que me impactó por que me sentí sola y sin saber cómo reaccionar.
Sucedió en el colegio, cuando un profesor me comparó con Celia Cruz, la famosa cantante de salsa. Todos mis compañeros rieron pensando que era una broma, pero para mí no fue nada gracioso, sino sumamente ofensivo. Sin tener confianza en el momento, respondí al profesor de manera inadecuada, lo que dejó a todos sorprendidos y en silencio. Lamentablemente, mi reacción fue malinterpretada y me etiquetaron como una persona maleducada, pero para mí  solo me estaba defendiendo ante un comentario hiriente.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

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M.A.O.B. (65años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

«He pasado por varios comentarios ofensivos en el pasado, algunos camuflados como bromas normales. Sin embargo, recuerdo uno en particular que me impactó profundamente, ya que me sentí sola y sin saber cómo reaccionar.

Sucedió en el colegio, cuando un profesor me comparó con Celia Cruz, la famosa cantante de salsa. Todos mis compañeros rieron pensando que era una broma, pero para mí no fue nada gracioso, sino sumamente ofensivo. Sin tener confianza en el momento, respondí al profesor de manera inadecuada, lo que dejó a todos sorprendidos y en silencio. Lamentablemente, mi reacción fue malinterpretada y me etiquetaron como una persona maleducada, pero para mí  solo me defendiéndome ante un comentario hiriente.»

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

R.A.C.P. (24 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

En mi propio barrio, después de salir de una reunión de amigos en bicicleta, me vi impedido de seguir mi trayecto por el dueño de una casa, quien resultó ser el padre de mi amiga. Me retuvo a la fuerza y me obligó a volver a su casa para confirmar si la bicicleta era realmente mía o si la había robado. Esta situación me dejó profundamente decepcionado, ya que esperaba ser tratado con respeto y confianza en mi propia zona, mi propio barrio. Mi amiga se disculpó por la actitud de su papá y me permitió continuar mi camino. Este incidente me hizo reflexionar sobre la importancia de combatir los prejuicios y promover la igualdad en nuestras comunidades.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

S.M.G.V. (34 años)

Distrito: Santiago de Surco (Lima)

Desde la infancia, he sido objeto de comentarios y burlas debido a mi color de piel y rasgos físicos. Esto me generó problemas emocionales y tuve que cambiar de colegio en quinto grado debido a la discriminación que sufría. A lo largo de los años, he lidiado con complejos y sentimientos de inseguridad, aunque también he encontrado orgullo en mi identidad afroperuana al conocer a otras personas con mi mismo tono de piel. Sin embargo, sigo enfrentando situaciones de discriminación, como ser perseguida en tiendas o ser tratada de manera despectiva. A pesar de todo, ha logrado superar parte de estos desafíos y actualmente es profesora de danzas. Aún así, las experiencias dolorosas de discriminación han dejado una huella en mi vida emocional y he sentido tristeza por el trato injusto que he recibido.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

M.E.L.L. (56 años)

Distrito:  (Lima)

El año pasado, asistí a una reunión para conmemorar los 100 días de trabajo del Alcalde de Lima, junto con un grupo de emprendedoras. Durante el evento, cuando el alcalde mencionó un saludo para las emprendedoras, nosotras gritamos para hacernos presentes. Sin embargo, en medio de la emoción, una emprendedora que estaba delante de mí hizo un comentario despectivo al decir «gritamos como negras».
En ese momento, me sentí ofendida por su comentario racista. No pude quedarme callada y le respondí preguntándole si las emprendedoras blancas tenían un tipo diferente de grito. La situación me hizo sentir incómoda e indignada, y decidí retirarme de la reunión.

 

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

A.N.O.S. (34 años)

Distrito: Villa María del Triunfo (Lima)

Trabajo como agente de atención al cliente desde casa, y en nuestras reuniones de Zoom para apoyarnos en casos diarios, una compañera comenzó a hacer comentarios racistas sobre clientes afroestadounidenses. Le advertí que la reportaría si continuaba, pero ella afirmó falsamente ser una mujer negra y me acusó de victimizarme. A pesar de esto, dos días después, persistió con comentarios insinuantes. Planeaba llevar el caso directamente a recursos humanos, pero mi supervisor se enteró y me prometió hablar con ella. Sospecho que ella ha estado divulgando su versión de los hechos en otros espacios, lo cual me preocupa porque podría afectar negativamente mi trabajo.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

R.R.Z. F. (29 años)

Distrito: Ate (Lima)

En mi trabajo como reportera, recibí constantes comentarios para sujetar mi cabello y usar colores claros para resaltar en la cámara. Decidí no hacer caso a estas sugerencias, pero poco después fui trasladada a otro área sin recibir una explicación fundamentada. Esta situación me generó un profundo sentimiento de enojo, molestia e ira, ya que sentí que estaba siendo discriminada y que mis habilidades y talento no eran valorados en mi espacio de trabajo.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

Y.V.V.L. (50 años)

Distrito:  (Lima)

 

Soy artista plástico y también Abogada, una mujer afrodescendiente nacida en Venezuela. Hace poco, mientras exponía mis pinturas en mi Stand en una feria en Miraflores, un cliente se acercó y admiró mis piezas artesanales, mostrando gran interés por ellas. Sin embargo, a pesar de sus halagos y elogios sobre la belleza de mi trabajo, me sorprendió profundamente cuando me confesó que no me compraría porque, según él, no solía adquirir obras de artistas negras ni venezolanas.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación.

M.M.B.B.R. (32 años)

Distrito: Independencia (Lima)

Hace aproximadamente una semana, tuve una experiencia en mi trabajo en una campaña publicitaria que me dejó un poco desconcertada. Durante la jornada laboral, casi todos mis compañeros me preguntaron de dónde era. Sin embargo, noté que algunas personas parecían desilusionarse al descubrir que era de Lima, debido a que, lamentablemente, existe una percepción errónea de que los afroperuanos solo somos de Chincha o extranjeros.

Esta situación me hizo sentir incómoda por los estereotipos y prejuicios que limitan la percepción que tienen de nosotros y pueden afectar nuestras oportunidades en el trabajo.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo.

D.S.A.F. (23 años)

Distrito: Chorrillos (Lima)

 En más de una ocasión, al compartir con mis amigos mis experiencias de racismo, me han respondido con la frase «pero tú eres morenita nomás, no eres negra». Esta reacción me ha tomado por sorpresa y me ha generado sentimientos de tristeza, confusión y hasta enojo. Es difícil entender cómo pueden minimizar o invalidar mis vivencias basándose en mi apariencia. Como mujer, siento que mis experiencias de discriminación racial no deberían ser desestimadas por el tono de mi piel. Espero que mis amigos puedan comprender la importancia de escuchar y apoyar a quienes enfrentamos el racismo, sin importar cómo nos veamos externamente.

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo y se señalaron las acciones legales posibles ante esta situación

C.S.J. (25 años)

Distrito: San Isidro (Lima)

Muchas veces, parada en algún paradero, como mujer afroperuana, he vivido situaciones incómodas. La discriminación racial y el acoso callejero son problemas que enfrento con frecuencia. Lamentablemente, en ocasiones, no encuentro lugares adecuados para hacer la denuncia, lo que me deja con un sentimiento de impotencia y frustración. En algunos casos, he optado por ignorar a los agresores para evitar situaciones más complicadas, pero eso no significa que no me afecte emocionalmente. 

Nota: Este caso fue atendido por el Área psicológica de Aslap. Se realizó el triaje respectivo.